Cronología
La edificación más antigua, el castillo roquero, fue levantada en el siglo XII por orden de Sancho el Sabio de Navarra bajo la dirección de Ferrant Moro. El recinto se expandió con un cinturón amurallado inferior entre finales del siglo XIII y la primera mitad del XIV, manteniendo su relevancia militar hasta el siglo XVI, cuando la incorporación de Navarra a Castilla restó interés estratégico a la zona. Tras un breve resurgimiento defensivo durante la Primera Guerra Carlista (siglo XIX) y un posterior periodo de expolio de piedra y ruina, el conjunto fue intervenido en el siglo XX. Finalmente, a comienzos de los años 2000, se puso en marcha un "Plan Director" multidisciplinar para la restauración y puesta en valor integral de todo el complejo.
Contexto histórico
Situado en lo alto de un cerro que articula el urbanismo del pueblo, este enclave fue diseñado como una fortaleza casi inexpugnable debido a su condición de frontera entre los reinos de Navarra (al que pertenecía originalmente) y Castilla. Su papel militar fue fundamental en los conflictos bélicos desarrollados entre los siglos XI y XVI, formando una línea defensiva coordinada con las plazas de Laguardia y Labastida. A pesar de su declive a partir del siglo XIX, su valor estratégico fue recuperado puntualmente durante las Guerras Carlistas, momento en el que se añadió un baluarte. La recuperación actual del sitio destaca por un enfoque respetuoso que integra los hallazgos arqueológicos con la historia viva de la localidad riojana.

Elementos destacados
El conjunto se organiza en tres círculos de murallas adaptados a la topografía del terreno. El recinto inferior delimita el espacio conocido como cortijo, donde las excavaciones arqueológicas han revelado que los pobladores asentaron sus viviendas adosadas a los muros, situándose el acceso principal en el tramo este. Al segundo cinturón o patio de la fortaleza se accede por la Puerta de Salas, ubicada al norte, espacio que alberga edificios de excepcional valor como la Iglesia de Santa María la Mayor y la Torre del Reloj. Esta última, del siglo XVII, se asienta sobre una torre albarrana medieval y funciona hoy como museo, conservando el mecanismo original instalado en el siglo XVIII.
La parte más elevada y antigua es el castillo roquero, de planta arriñonada o semicírculo irregular. Entre sus estructuras destaca la Torre del Homenaje, que se mantiene como el vestigio más remoto del conjunto original. El diseño defensivo se completa con el baluarte añadido en el siglo XIX, mientras que el resto del recinto muestra la evolución de los materiales y técnicas constructivas que han sido consolidadas gracias al plan de rehabilitación integral del siglo XXI, el cual ha permitido recuperar la fisonomía de los tres periodos constructivos que definen la loma.
ARTÍCULOS SOBRE EL CASTILLO DE SAN VICENTE
📄El Castillo de San Vicente de la Sonsierra (PDF)
📄El por qué no se destruyó el Castillo en el siglo XVI (PDF)
📄Castillos de España. Nº 107. Págs 25-31 (PDF)


