Cronología
El edificio actual es una obra del siglo XVIII, construida sobre el solar de la antigua ermita de San Juan. Las obras fueron ejecutadas por el arquitecto Juan Bautista Arbaizar, con la colaboración de su yerno Ignacio de Elejalde, entre los años 1737 y 1748. Aunque la estructura principal es puramente dieciochesca, el templo conserva un coro del siglo XVII. En época reciente, el edificio ha adquirido una nueva dimensión funcional al albergar en su interior la antigua Botica del siglo XIX, que ha sido trasladada allí para su conservación y exposición.
Contexto histórico
Esta construcción es una de las ermitas más icónicas de Briones y un referente del Barroco español en la región. Su diseño responde a una tipología de planta centralizada muy característica de este periodo, pensada para resaltar la magnificencia del espacio interior. La elección del emplazamiento no fue casual, ya que sustituyó a la antigua ermita de San Juan, de la cual se mantiene el recuerdo iconográfico en la fachada. Su monumental fábrica de sillería y su imponente silueta la convierten en un hito visual fundamental dentro del patrimonio arquitectónico de la localidad.

Elementos destacados
Arquitectónicamente, el templo destaca por su planta centralizada octogonal que remata en una cabecera rectangular orientada al este. El exterior está reforzado por potentes contrafuertes que sustentan el empuje de la cúpula central, la cual se manifiesta al exterior mediante un cimborrio octogonal. Otros elementos singulares son:
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Fachada Principal: Se articula entre dos semicolumnas adosadas. Consta de dos pisos y remata en una espadaña de un solo hueco con su campana.
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Portada: El acceso se enmarca entre dos semicolumnas de orden corintio sobre pedestales que sostienen el entablamento. Sobre la puerta destaca un dintel con una cuidada decoración mixtilínea.
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Hornacina Superior: En el segundo cuerpo de la fachada, flanqueada por pilastras, se encuentra la imagen de San Juan, rescatando la advocación del edificio previo.
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La Antigua Botica: La integración de la botica decimonónica en este espacio barroco añade un valor museístico y etnográfico excepcional al conjunto.



