Cronología
Este templo fue construido durante el siglo XVI, atribuyéndose su traza a Miguel de Ezquioga. A lo largo de los siglos siguientes recibió diversos añadidos, destacando la escalera de acceso al coro de estilo romanista, edificada en 1571 por Juan Martínez de Goicoa y Juan Pérez de Obieta. En el ámbito exterior, su pórtico barroco testimonia las reformas de siglos posteriores. Como curiosidad histórica, el edificio conserva inscripciones que conmemoran el impacto de dos rayos sobre la estructura en los años 1629 y 1739. Ya en época contemporánea, durante los años 90, el Taller Diocesano de Restauración de Santo Domingo llevó a cabo la recuperación de su pieza artística más valiosa.
Contexto histórico
La basílica goza de una ubicación privilegiada y estratégica, situándose intramuros del recinto amurallado de San Vicente de la Sonsierra, concretamente en el patio de armas del castillo. Su construcción se enmarca en el periodo de esplendor constructivo de la zona y su diseño refleja la transición hacia el Renacimiento, especialmente visible en sus elementos decorativos. La importancia del templo radica no solo en su imponente fábrica de sillería, sino en su papel como corazón espiritual de la fortaleza, albergando obras de arte de primer nivel vinculadas a los talleres más prestigiosos de la época, como el de los Beaugrant.


Elementos destacados
El edificio se articula mediante una planta de nave única dividida en cuatro tramos, con capillas laterales poco profundas y una cabecera ochavada de siete paños cubierta con bóveda estrellada. El exterior de sillería destaca por sus contrafuertes y una cabecera redondeada dotada de ventanas y óculos que iluminan el espacio sacro. El elemento más ornamentado es el pórtico barroco, que protege una portada de tres arquivoltas apuntadas mediante un frontal profundo de medio punto decorado con casetones.
En el interior, el elemento más sobresaliente es el Retablo Mayor, una joya del estilo manierista-renacentista (hacia 1550-1560) asociada al taller de los Beaugrant, con policromía de Juan de Rojas y Juan de Salazar. Esta pieza monumental se organiza en cuatro pisos, tres áticos y cinco calles. Otros elementos de gran interés son: el Coro Alto (cubierto por una bóveda de crucería estrellada), escalera romanista (estructura monumental de acceso al coro que muestra la calidad de la cantería de finales del XVI) y bóvedas barlongas (cierran la nave principal y dotan al templo de su característica amplitud gótica).



